Barbitúricos

¿Qué es un barbitúrico?

Los barbitúricos son unos de los tranquilizantes y somníferos más antiguos que se desarrollaron originalmente para uso médico. Actúan sobre el sistema nervioso central y tienen un fuerte efecto depresor, lo que los convirtió en un remedio eficaz contra el insomnio, los trastornos de ansiedad y los ataques epilépticos. Su mecanismo de acción se basa en la potenciación del neurotransmisor inhibidor GABA, que calma los nervios hiperactivos y, por tanto, reduce el estrés o favorece el sueño. Pero estos fármacos también tienen un inconveniente. Tienen fama de que pueden llevar fácilmente a la adicción y una sobredosis suele ser mortal. Por esta razón, los barbitúricos se utilizan muy poco hoy en día y están estrictamente regulados en muchos países.</p

Ejemplos de fármacos barbitúricos

Existen distintos tipos de barbitúricos, que se clasifican según su duración de acción y su ámbito de aplicación. Un ejemplo es el fenobarbital, un barbitúrico de acción prolongada que se sigue utilizando hoy en día para la epilepsia. Ayuda a prevenir los ataques y suele recetarse cuando otros medicamentos no funcionan. Otro ejemplo es el Thiopental, un barbitúrico de acción ultracorta utilizado en anestesia para una anestesia rápida. En el pasado, el pentobarbital y el amobarbital también se utilizaban mucho, sobre todo como sedante o somnífero. Sin embargo, debido a sus elevados riesgos y efectos secundarios, estos fármacos han sido sustituidos casi por completo en la medicina moderna por alternativas más seguras, como las benzodiacepinas.</p

Los barbitúricos como medicamento: una tentación peligrosa

Desgraciadamente, los barbitúricos también han adquirido una triste notoriedad fuera del ámbito médico. Su fuerte efecto sedante los hace susceptibles de abuso. Especialmente en las décadas de 1960 y 1970, los barbitúricos se utilizaron como drogas recreativas porque pueden inducir sensaciones de relajación y, a veces, incluso de euforia. Pero aquí es donde reside el gran peligro: la diferencia entre una dosis placentera y una sobredosis mortal es insignificante. Incluso un pequeño error puede provocar una parada respiratoria, un coma o incluso la muerte. El desarrollo de la dependencia también es un problema importante, ya que los barbitúricos desencadenan rápidamente una adicción física y psicológica. Los peligros del abuso dejan claro por qué estas sustancias están tan estrictamente controladas hoy en día.</p

Sobredosis de barbitúricos: ¿Qué ocurre si tomas demasiados?

Una sobredosis de barbitúricos es potencialmente mortal y puede desencadenar rápidamente estados críticos. A menudo comienza con síntomas inofensivos como somnolencia y confusión. Sin embargo, poco después pueden producirse graves consecuencias, como:

- Respiración lenta, que puede provocar una parada respiratoria

- Inconsciencia o coma

- Insuficiencia circulatoria, que puede ser mortal sin una asistencia rápida

El tratamiento de una sobredosis es complejo y requiere una atención de urgencia inmediata. A menudo hay que administrar respiración artificial a los pacientes y se utilizan contramedidas como el carbón activado para eliminar la sustancia del organismo. Estos peligrosos efectos secundarios dejan claro por qué los barbitúricos se utilizan tan raramente y sólo deben administrarse bajo el más estricto control.</p

Diferencia entre barbitúricos y benzodiacepinas

Los barbitúricos y las benzodiacepinas son fármacos que tienen un efecto sedante, pero difieren significativamente en cuanto a su seguridad y ámbito de aplicación. Mientras que los barbitúricos pueden volverse peligrosos rápidamente, las benzodiacepinas ofrecen un margen de seguridad más amplio. Esto significa que el riesgo de una sobredosis mortal es significativamente menor con las benzodiacepinas. Además, el potencial de dependencia es considerablemente mayor con los barbitúricos. Las benzodiacepinas, como el diazepam o el lorazepam, han sustituido a los barbitúricos en muchos ámbitos, ya sea en el tratamiento de los trastornos de ansiedad, los problemas de sueño o las convulsiones. No obstante, los barbitúricos siguen utilizándose en situaciones especiales, por ejemplo en el tratamiento de la epilepsia o la anestesia, donde sus propiedades especiales siguen siendo demandadas.

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El efecto de los barbitúricos: cómo afectan al organismo

El efecto de los barbitúricos es profundo y afecta a numerosas zonas del cuerpo. Su principal mecanismo consiste en aumentar la actividad del neurotransmisor inhibidor GABA. Esto conduce a un apaciguamiento de las células nerviosas, que puede combatir eficazmente el estrés, la ansiedad o el insomnio. Sin embargo, este efecto no es selectivo: los barbitúricos también amortiguan importantes centros de control del cerebro, como la regulación respiratoria y circulatoria. A dosis bajas, los afectados se sienten relajados y cansados, pero a dosis más altas, funciones vitales como la respiración o los latidos del corazón pueden llegar a paralizarse. Esta versatilidad -y el riesgo asociado- hace de los barbitúricos un grupo de fármacos que deben utilizarse con extrema precaución.

Historia de los barbitúricos: de fármaco milagroso a fármaco problemático

Los barbitúricos tienen una agitada historia a sus espaldas. Cuando se descubrieron a finales del siglo XIX, se consideraron verdaderos medicamentos milagrosos. Por fin existían fármacos capaces de aliviar la ansiedad, resolver los problemas de sueño y controlar las convulsiones. Su popularidad creció rápidamente y se prescribieron en masa. Sin embargo, con el tiempo quedó claro que los barbitúricos eran cualquier cosa menos inocuos. En las décadas de 1960 y 1970, el número de casos de abuso y sobredosis aumentó rápidamente, lo que finalmente llevó a introducir normativas más estrictas. Con el desarrollo de las benzodiacepinas en los años 70, los barbitúricos perdieron su estatus de sedantes de elección. Hoy en día, sólo se utilizan en casos especiales y su antigua reputación de "droga milagrosa" hace tiempo que se desvaneció.</p